Recientemente hemos celebrado nuestro Campamento de Verano y qué mejor forma de contaros todo lo que ha pasado de la mano de nuestra profesora Toñi, quien también fue… ¡nuestra jefa!

¡Gracias por tu testimonio que publicamos a continuación!

Hola,


Mi nombre es Toñi, soy de Granada y he sido profesora del campamento de la Juventud Idente en un pueblo de Sevilla, Constantina (Sevilla). Se trata de un lugar con un entorno precioso con flores, árboles frutales y pudiendo disfrutar de hermosas vistas a las montañas de la zona donde podíamos ver el castillo, el monumento del Sagrado Corazón de Jesús y el pueblo a sus pies.

“Cada día tiene su propio afán.”

Un campamento lleno de vida


Desde mi punto de vista, el tiempo de campamento fue maravilloso donde la convivencia entre profesores y acampados fue espectacular. Juntos hemos podido disfrutar de grandes y únicos momentos ya que cada día tiene su propio afán.


De esta manera, hemos disfrutado de música y baile para despertar, luego un buen desayuno para tomar energía para el día; después solíamos hacer “las tareas del hogar” para mantener limpio y ordenado el lugar donde nos encontrábamos, izada de bandera donde nos dábamos los buenos días de manera oficial, en círculo y preguntándonos cómo estábamos en este día.


A continuación, teníamos deportes o juegos, los cuales se llenaban de energía y vitalidad; un tentempié; baño en la piscina para refrescarse en el verano y donde también pasábamos un tiempo muy divertido jugando.


Una vez terminado el baño, tocaba prepararse para el almuerzo que, ¡vaya bien alimentados que nos tenían nuestras queridas cocineras! También tuvimos tiempo para seminarios donde dedicamos un tiempo concreto para hablar temas de interés y respetando las opiniones de cada uno.

Talentos compartidos


Asimismo, ¡cuántas buenas cualidades tenían los jóvenes acampados! Verdaderamente daban lo mejor de sí mismos en cada velada o himnos del fuego: el baile, la música, el teatro, hicieron bellos escritos y toda cualidad que tenían lo compartieron con el resto de personas que allí nos encontrábamos y donde en cada ensayo se esforzaban para que al final del día todo fuera de la manera más hermosa posible.

“Descubrimos la belleza de las personas que están junto a nosotros.”

Marchas y conversaciones


Del mismo modo, las marchas fueron un tiempo muy bien aprovechado ya que fue un momento en el que disfrutamos conociendo nuestro entorno y donde se entablaron conversaciones muy interesantes y en ocasiones, profundas.


Pudimos conocernos mucho mejor entre nosotros y descubrir la belleza de las personas que están junto a nosotros. Al igual que sucedía durante la actividad que llamamos peripatetismo.

La Virgen del Robledo


Por otro lado, tuvimos la gran oportunidad de conocer a la patrona del pueblo, a la Virgen del Robledo, fuimos a su recibimiento donde pudimos inmortalizar el momento con todo el grupo de Juventud Idente a los pies de la Virgen.


Otro día, fuimos al asilo, donde nuestros jóvenes acompañaron a los ancianos a llevar sus flores a la iglesia en el día de la ofrenda floral a la Virgen del Robledo. Todos con gran alegría por el momento tan especial y la compañía tan agradable que tuvimos.


Entre otras de las salidas que hicimos al pueblo fue participar de la eucaristía donde los jóvenes colaboraron de una manera muy activa: monaguillos, lecturas, peticiones, cantos… Lo cual nos resultó muy satisfactorio y entrañable.

“Todos nos sentíamos como una gran familia.”

Una gran familia


Y para terminar, decir que al final del campamento, recuerdo que todos nos sentíamos como una gran familia. Con muchas ganas de pensar en volvernos a ver y con la ilusión de no perder el contacto.


Así, los jóvenes acampados utilizaron el método tradicional de “boli y papel” para anotar sus números de teléfono y continuar hablando.


Y lo más bello de todo es que todos crecimos, no solo en edad sino también en “sabiduría”, en valores que a veces, en los tiempos que corren, hasta olvidamos al mantenernos demasiado tiempo frente a las pantallas.


De esta manera, y motivados por los profesores, se buscaba dar lo mejor de sí mismo. Cuando avanzamos en la vida de esta forma, poco a poco se alcanza mejorar dicho valor o adquirir otros buenos y nuevos valores.

“Y es aquí donde encontramos la verdadera alegría.”


Un fuerte abrazo a los lectores, y en especial a los jóvenes acampados y profesores de Juventud Idente.

Toñi