Su propósito es ayudar a restaurar y transformar la naturaleza y la sociedad, comenzando a nivel personal, mediante la promoción, crecimiento y manifestación de la riqueza interior que define al hombre.

En la vivencia de esta riqueza, se fundamentan los valores más altos que tienen como modelo la vida y testimonio de Cristo. Todo ser humano de cualquier credo y condición puede aceptar, como hipótesis, la posibilidad de que en Él se encierre la unidad, dirección y sentido de la vida y de la historia. Por esta causa, los jóvenes identes creen que Cristo encarna, mediante la generosidad del amor, todas las virtudes e ideales humanos.