Del 5 al 16 de agosto de 2016 se celebró en Javier (Navarra) el campamento de verano de la Juventud Idente.

Este año contamos con la presencia de 69 acampados, entre niños y jóvenes, una experiencia diferente para aquellos ya acostumbrados a las instalaciones de Quintanabaldo y al hecho de que, habitualmente, celebremos los campamentos de niños y de jóvenes por separado.

Como muchos de vosotros sabéis, el motivo por el que decidimos cambiar temporalmente el lugar de celebración del campamento ha sido por la mejora de las instalaciones de nuestra campa habitual en la zona de la Merindad de Valdeporres (Burgos), cerca del Río Nela.

Ciertamente este campamento ha requerido nuestra capacidad de adaptación, tanto de los acampados como de los profesores de la Juventud Idente, pero entre todos hemos logrado que fuera una experiencia muy enriquecedora. En especial tenemos que agradecer a los acampados jóvenes más veteranos que han contribuido mucho para que la convivencia en el campamento fuera tan agradable.

La temática desarrollada en el trasfondo del campamento ha sido, basada en el personaje de Don Quijote de la Mancha, en el marco del IV Centenario de Cervantes, sobre el sentido del honor. El sentido del honor en la Juventud Idente recoge la vivencia de todas las virtudes morales, al modo como las vivió nuestro modelo, Jesucristo. Él supo acercarse al ser humano, aun siendo Dios, para elevar nuestra dignidad a la de seres sagrados, de hijos de Dios como Él. Este sentido del honor imprime una forma de trato entre nosotros que nos anima a ser mejores personas. También Don Quijote de la Mancha vivía en sus aspiraciones personales y luchas este mismo sentido del honor. Desde ahí, hemos trasladado algunas pinceladas del mensaje del Quijote a los acampados a través de las diferentes actividades.

También tuvimos ocasión de visitar el castillo de San Francisco Javier, personaje histórico tan fascinante, del que hemos aprendido también múltiples virtudes. Por la tarde, el mismo día de la visita al Castillo, fuimos a visitar la comunidad de misioneras de Cristo Jesús que nos han dado un bello testimonio de su vida de entrega a los demás, y a las que hemos ofrecido algunas canciones y una pequeña obra de teatro preparada por los acampados.

Durante el campamento realizamos muchas actividades paralelas para los niños y jóvenes (juegos, seminarios, talleres,…), a fin de atender mejor a sus necesidades particulares. Y en algunos momentos también nos hemos unido todos para tratar de vivir el espíritu de familia que nos debe caracterizar (gymkhana, himnos del fuego, olimpíadas, juegos florales). Ha sido una experiencia no exenta de complejidades, pero sin duda enormemente enriquecedora para todos. Razón de ello han dado, una vez más, las lágrimas de los acampados que no querían despedirse de sus compañeros y de los profesores el último día del campamento.

Esperamos seguir sembrando este espíritu Idente, esta convivencia tan especial que nos hace sentirnos llamados a crecer en nuestra unión con Dios, con la naturaleza y con la sociedad, como dicta el lema de la Juventud Idente. Ojalá el próximo año podamos volver a encontrarnos con tantos amigos de los que hemos aprendido a dar lo mejor de nosotros mismos.

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